¿Se reducirá el feminicidio?
Percy Gómez Benavides Profesor principal de la Universidad San Agustín de ArequipaEl Congreso de la República es el primer Poder del Estado y su misión es elevadamente importante y necesaria en una sociedad democrática como lo es nuestro país. Con la facultad que el pueblo les otorga a los congresistas, han aprobado la ley que modifica el Código Penal para introducir en dicho instrumento legal la figura del feminicidio, estableciendo severas penas no menores de 15 años de prisión ni mayores de 25.
La ley aprobada modifica el artículo 107 del Código Penal, incorporando el texto siguiente: "El que a sabiendas mata a su ascendiente, descendiente, natural o adoptivo, o a quien es o haya sido su cónyuge, su conviviente, o con quien sostiene o haya sostenido una relación análoga, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de 15 años".
Agrega que la pena privativa de libertad será no menor de 25 años cuando concurra cualquiera de las circunstancias agravantes previstas en el artículo 108, referido al homicidio.
Señala, además, que si la víctima del delito descrito es o ha sido la cónyuge o la conviviente del autor, o estuvo ligada a él por una relación análoga, el delito tendrá el nombre de feminicidio.
La pregunta es: ¿se reducirá con estas drásticas sanciones el creciente fenómeno de la violencia contra la mujer? Somos un país de geografía heterogénea, la Selva se distingue de la Costa y ésta de la Sierra, y sus habitantes también tienen rasgos, costumbres y expresiones propias de la raza y de sus ancestros. Nos califican muchas veces de ser un país "machista", denominación que la dicen muchas veces con fastidio y, en otras, con marcada gracia.
Más allá de la decisión respetable y de un buen propósito de nuestro Congreso, es bueno recordar que muchos de los delitos que afectan a la sociedad peruana, como son los delitos contra el honor sexual, el robo, el secuestro, el homicidio calificado y otros, fueron hace tiempo pasibles de elevar drásticamente las penas para los autores o participantes del hecho criminal.
Sin embargo, el tiempo nos ha demostrado, que esos delitos, aun con las penas elevadísimas, no solo continúan en su realización sino que, además, se han incrementado vertiginosamente, formando parte de ese preocupante presupuesto de la inseguridad ciudadana.
El saneamiento no solo tiene que ser punitivo, tiene que ser integral. Debemos aceptar que los protagonistas de los delitos nacen y provienen de una familia, y ese es el producto que en algunos casos está proporcionando la familia.
Jóvenes rebeldes, resentidos, para luego integrarse algunos a grupos violentos y otros a pandillas que se convierten en el temor de la sana vecindad social.
Creemos que la solución debe ser íntegra, descubrir ¿por qué el hombre es violento y con rasgos criminales?
¿Habrá tenido una familia que le dio amor, cariño, autoestima, valores y otros principios?
Debemos ser más responsables, ofrezcamos una solución eficaz y necesaria, de lo contrario será una ley más de buena fe pero sin resultados en el esfuerzo por eliminar este delito.
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